Apr
27
Marea
| Written by Hector

Insulares en el pacifico, desconectados, todo queda al otro lado del mar. Las mareas suben y bajan y van besando nuestra aldea, como dijo el cantautor de mi tierra. Suben y traen hasta la arena a los desamparados, a los infortunados. Pequenyos habitantes de las profundidades con cascaras de patrones espirales, conchas y caparazones, algas verdes y rojas, piedras. La Luna dirige la orquestra desde el principio de los tiempos, una sinfonia gravitacional. Las estrellas en esta noche son los pequenyos duendes que recitan en mi cabeza poesia ancestral, voces primitivas ebrias de kava, la bebida espiritual y social de Fiji, canticos alegres y llenos de sencillez. Mis pies caminan sobre el coral muerto que abre heridas en mis plantas, y de las heridas salen mis emociones y quedan enterradas en la playa, esperando a que el oceano se los vuelva a tragar, iniciando asi un viaje transoceanico a sus diferentes destinos, con ligero equipaje, como dijo un poeta vecino.

Durante estos dias hemos estado recorriendo la Yasawas, un grupo de islas al noroeste de Viti Levu. Al principo llovio por cuatro jornadas enteras, aislandonos en la isla, lo que se dice rizar el rizo. Poca cosa por hacer, aparte de hablar con los otros turistas o con la gente local. Y por la noche, beber, tocar la guitarra. Nada especialmente nuevo, lluvia sobre mojado en el mar y sobre nuestras cabezas. Conocimos a una japonesa de Tokyo, alli un americano de Seattle, alli una francesa de alguna parte de la campanya, un italiano de Como, y muchos, muchos ingleses, porque Fiji forma parte de la commonwealth y hasta tienen a la reina de Inglaterra impresa en los billetes, como Australia o New Zealand.

Pero salio el Sol, y dio un giro de ciento ochenta grados a todo. La gente salio de sus escondrijos, a embriagarse de rayos solares, a banyarse en el agua, a recoger cangrejos para
hacer carreras de cangrejos, a andar de lado como los cangrejos, a embriagarse del dolce fare niente, para luevo volver a sus escondrijos justo cuando los rayos solares dejaban de impactar sobre la isla. Conocimos a mas gente, y nos volvimos a encontrar con algunos ya conocidos.
Y seguimos viajando, moviendonos con un ferry, el unico que recorre las Yasawas. La sal se iba acumulando en nuestra piel, y nuestra piel iba acumulando bronceado. Snorkeling, kayaking, levantarse temprano para no perderse el desayuno. Conocimos a una pareja de musicos australianos en sus cuarenta, y a una pareja de catalanes de Lleida, infermeros de profesion y apasionados del submarinismo, y con ellos pude volver a sentirme un poco mas cerca de casa.
Manyana dejamos Fiji y volamos hasta Cook islands, donde nuestro reloj se atrasara 23 horas, y asi jugaremos a ser dioses que controlan el tiempo.

23 horas? collons … y Diego sigue con vosotros? o ya se ha cansado? :)
April 27, 2007
Tuve la suerte de estar en Fiji en 1988. Fue una experiencia que cambió mi vida, la enriqueció
Gracias por tu space
Lidia
April 11, 2008
Interesante haber visto Fiji 20 años atrás…
September 30, 2008