Agotando el discurso, nuevos horizontes

| Written by Hector


Scottie's backyard

Hace ya mas de dos semanas que no escribo nada, y resumir todos estos dias en solo un post me esta costando materia gris. El aire puro de New Zealand me ayudara en mi empresa, Oceania guiara mis dedos hacia las teclas correctas, este pais de cielos vastos y paisajes dramaticos sera catalizador para que la mielina de mis neuronas llegue hasta los recuerdos de mis ultimos dias en Australia, a saber, Cairns, Melbourne y la Great Ocean road, Canberra y Sydney de nuevo. Mi esqueleto sera sustento, mis musculos seran los engranajes, mis ojos las ventanas de mi cuerpo. Cada latido de mi corazon impulsara la sangre en los canales venecianos de mi sistema circulatorio, mis pulmones respiraran, ora despacio, ora deprisa, adecuandose al ritmo de mis pulsaciones por minuto, en el teclado. En este momento ya, para nunca y para siempre, este post sera creado…

La ciudad de Cairns ha sido, como se dice popularmente, llover sobre mojado. De nuevo un backpacker hostel masivo, lleno de anglosajones y europeos nordicos, y algunos coreanos tambien. Todavia sin reencontrarme con el italo-duo Francesco y Diego (por si alguien no ha leido los posts anteriores de Francesco, Diego es un amigo suyo que se nos ha unido para continuar la odisea) me junto con unos tipos para salir por las noches. Saint Patrick’s day, una marabunta de carnes blancas exaltadas por una festividad de la cual no sabrian decir nada, excepto que el color predominante es el verde y la bebida por antonomasia, como no, la cerveza.

Rock pool in Cairns

Un par de dias despues, envio un email a Francesco dandole la direccion del hostal. Unos minutos mas tarde entro en el GTalk y me lo encuentro, y nos hablamos, y le pregunto donde esta, y joder me giro y lo tengo a dos metros, en otro ordenador del internet cafe, y a otros tantos metros esta Diego. Esa noche quedamos para salir, y lo unico que conseguimos es que nos echen de la discoteca porque preguntamos a dos camareras diferentes si todavia nos pueden servir las jarras de cerveza que estabamos tomando, una especie de happy hour que acababa a las 12 de la noche.

Volamos de Cairns a Melbourne, tres horas de vuelo y todavia en el mismo pais. Al llegar nos viene a recibir al aeropuerto Graciela, una uruguaya amiga de Francesco, y en su casa nos quedamos el y yo, mientras Diego se queda en casa de una amiga que conocia de Bali, Kerry. Anfitrionas de lujo, como en casa. Graciela tiene tres chavales, a los que conocemos por la noche. Dylan, el mayor, en plena explosion de su pasion por la musica, su primera guitarra electrica dandolo todo en la habitacion. Emily, risuenya, me ensenya dibujos suyos de zapatos que toma como modelos de las revistas de moda, y al principio los dibuja pequenyos y le aconsejo que utilice una hoja entera para cada zapato. Nathan, el pequenyo, de ojos tristones, la primera noche enferma y visita el excusado para vomitar un monton de veces, el pobre.

Melbourne

Conocemos a Kerry al dia siguiente, y nos lleva a diferentes sitios y bares y exposiciones de arte. Gran conocedora de la movida de la ciudad, animal nocturno, artista visual que ha pasado como veinte anyos cantando canciones en espanyol por todo el mundo, aunque sin tener ni puta idea de lo que dice la letra, me dice riendose. Se divierte conmigo cuando imito el acento australiano - all right mate, fuck me dead - porque tengo buen oido para los idiomas, y facilidad para emularlos. Por la tarde visitamos algunos bares y cenamos en un restaurante chino que nos deja una pesada digestion.

Melbourne streets

Los tres mosqueteros, Graciela y Kerry, los cinco nos embarcamos en una excursion con coche a la Great Ocean Road, una autopista ubicada a lo largo de acantilados en el oceano. Una aventura que dura dos dias, con una noche de delirio en casa de Scottie, un amigo de Kerry que fuma marihuana y ademas es musico. En este orden. De la nada aparece una fiesta que dura casi hasta el amanecer, una pista de baile improvisada para bailar musica que no esta hecha para bailar. Y a la manyana siguiente, resaca y a visitar a los Doce Apostoles, unas rocas que sobresalen del oceano, un paisaje impresionante, aunque los apostoles visibles no son doce, porque algunos estan submergidos en el oceano. Hay uno que se derrumbo hace unos anyos, un desastre.

The twelve apostoles

Los dias pasan en Melbourne. Pasamos un dia esplendido en el mercado y luego al zoo, donde hacemos un picnic y conseguimos ver canguros y koalas por primera vez en el pais. Salimos por las noches los cinco, al Night Cat - musica en directo, calidad - o al First Floor, donde experimento de nuevo otra escena digna de una pelicula de Fellini o Almodovar. Perdido en el dance floor, me empiezan a hablar tres mujeres de peso, digamos unos 100 Kg a menos de metro y medio del suelo, mas facil saltarlas que rodearlas. Una de ellas me agarra de la camiseta y me promete que me trae la mujer que yo quiera de la discoteca si le encuentro el zapato a su amiga. El que? Su amiga, de raza aborigen, me ensenya el pie descalzo, con cara de pena o de cabreo, no sabria decir. Que que? Me rio y me voy, pensando que cosas absurdas que pasan ultimamente, y que ultimamente siento con mas frecuencia una sensacion de estar en un circo, carruseles y montanyas rusas, lost in translation en un pais prefabricado, en un pais de chocolate y dulces, Hansel y Gretel con sombreros de piel de cocodrilo y camisetas de Union Rubgy.

The Night Cat in Melbourne

Nos despedimos con tristeza de Graciela y Kerry y nos dirigimos con un coche alquilado hacia Sydney, haciendo una parada primero para visitar Canberra, la capital del pais. Alli visitamos el parlamento y el museo de guerra, todo muy patriotico, muy nacionalista, al estilo americano o britanico, da igual. Una visita gris a una ciudad gris que nos deja un gracioso regalo, una multa por aparcamiento de 72 dolares.

Triptales rest a car

En Sydney matamos los ultimos dias en Australia entre Bondi beach, Darling Harbour y King’s Cross. Los dias son estupendos, a pleno sol, buen tiempo. Las noches son horribles, no conseguimos que nos dejen entrar en los sitios, mayormente por la indumentaria, porque en Sydney todo el mundo va arregladisimo y claro conyo, nosotros no viajamos con un traje de Armani en la mochila. De los sitios que nos aceptan salimos a los diez minutos, porque dan pena. Asi que caminamos por las calles todo el tiempo, probando en un sitio o en el otro, y vemos a la chica que duerme en nuestra misma habitacion tocando unos tambores con unos yonkis, y entonces pensamos que seguramente ella es yonki o alcoholica o algo, porque se pasa el dia durmiendo y habla con la voz ronca y esta siempre como empanada. Ademas, yo la veo por las noches levantarse de la cama y beber de una botella que me da que no es agua, y visitar el bayo con una especie de neceser que saca de su maleta y no creo que tenga la costumbre de cepillarse los dientes mas de una vez por la noche. A menos que suenye con frecuencia que se le caen los pinyos porque se le pudren… Cosa que tambien podria ser.

Darling harbour, Sydney

Y volamos de nuevo, esta vez para no volver a pisar tierras australianas sino para aterrizar en tierras de orcos, goblins, hobbits, elfos, nasguls y demas imaginario Tolkien. Porque en New Zealand se filmaron muchas de las escenas de la saga del Senyor de los anillos de Peter Jackson. Y aqui estamos, dando vueltas en campervan, es decir, una furgoneta adaptada para dormir en ella, equipandos con camping gas, agua, mantas, mesa de picnic, etc… On the road, de nuevo, como siempre.

Me in New Lealand

Posted in Travel, Countries, Australia

1 Comment:

  1. Kerry :

    Godamm you look good in that red jacket Hector - fuck me dead mate! (**@****%##!!!)
    Was so fun to meet you,
    will never forget swilling oysters with you at the market, and other fun!
    Go Hard, new kid on the block!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    hasta la vista baby !!!
    hasta luego.
    biennes noches\
    Kerry xxxxxxx

    April 6, 2007

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