En una isla tan grande como Palawan la electricidad todavia no llega las veinticuatro horas del dia. La politica es caciquista y feudal, controlada por familias mafiosas. La ignorancia de la gente hace que se gaste mas dinero en entrenar gallos de pelea que en educacion. La sanidad en sitios remotos como El Nido es practicamente inexistente, los medicos nunca estan cuando se les necesita, borrachos o fuera de cobertura. Si eres pobre y caes enfermo, simplemente te queda morir. Quien dijo paraiso?
Noches de musica en vivo. La segunda noche aqui en el pueblo me acerco hasta el Balay Tubay, un bar regentado por un amante del arte, de gusto kitsch y cualidades musicales mejorables, aunque con un gran corazon. Cuando entro, esta tocando solo, guitarra y micro, para una audiencia de unas cuatro o cinco personas, sin contar a los camareros o a mi. Tambien esta Tani, duenyo del Art Cafe, medio tienda medio restaurante medio agencia de tours y actividades. Me habia visto tocar en su local la guitarra que duerme en una silla durante el dia. Me dice que suba y toque, me animo al cabo de dos cervezas.
Las letras de la libreta son demasiado pequenyas, no veo tres en un burro, que se dice. Cuando vuelva me pongo gafas, esta claro. A veces me coloco las de Francesco y - conyo! - se ve todo cojonudo, puedo leer las etiquetas de las botellas, puedo definir cada simple hoja de los cocoteros. Asi que me agacho, con el microfono en la mano y fuera de su pie, pero parezco un jorobado. Es ridiculo. Pese a todo, canto algunas canciones con el, U2, The Beatles, The Police, Bob Marley. La verdad, empiezo a estar un poco harto del jamaicano, omnipresente alla donde haya playa, ganja, gente estirada con velas, ambientes relajados, chill out.
Al poco tiempo me canso de la posicion forzada que no me esta ayudando nada a afinar o a llegar a las notas altas, asi que cambio de disciplina y agarro el bajo. Uno de esos duros de pelar, duros como una piedra, que te destrozan la munyeca en cuestion de minutos. Pero consigo hacerlo sonar, si, usando los trucos que aprendi de cuando tocaba con Inerthia. Le sigue al repertorio UB40, algunas canciones que desconozco, canciones tradicionales filipinas. Se nos une un guitarrista que reemplaza al duenyo mientras este se coloca a la percusion. No sonamos bien pero sonamos. Los instrumentos son rudimentarios y la afinacion es clamorosamente desafinada, pero sonamos. Al final de la noche, cuando quedamos solo los musicos sentados en una mesa bebiendo cerveza aguada en una jarra de plastico, soy aclamado. El mejor bajista que ha visto El Nido. Es patetico, mi nivel de bajo es de primero de conservatorio. Pero esta gente ha aprendido a tocar por su cuenta, y la musica es su pasion. Tocan cada dia, despues de llegar de sus trabajos de pescador, electricista, conductor de tricycle. Es admirable.
A la noche siguiente me acerco hasta el Rixon’s, otro bar de musica en directo, propiedad de uno de los musicos del Balay Tubay. Un cantante guitarrista adormece a una pareja de turistas que cena en una mesa apartada, a primera linea de playa. Al poco tiempo se le une una cantante de voz prodigiosa, pero no, no modula, grita demasiado, no le da la intensidad que le debe dar a las diferentes partes o estilos, lo canta todo igual. Repitiendo la historia, cojo el bajo y me uno. Versiones de Roberta Flack - como no, Killing me softly - ABBA, y como no, Bob Marley. Pero lo mejor estaba por llegar.
Tarde ya, quedamos de nuevo solo los musicos, el duenyo y yo. Aparece un abuelo farfullando un idioma que no entiendo y que, oh, me dicen es espanyol. Consigo agarrar algunas palabras sueltas, pero desde luego no entiendo nada de lo que me dice, esta completamente borracho de - Ron? - y no, no se de que me habla. Pero cuando le dan la guitarra para tocar, la cosa cambia. Pese a su estado etilico, consigue definir notas y acordes, consigue demostrar una habilidad asombrosa. Por supuesto se equivoca constantemente, incapaz de seguir un tempo o ritmo, sus dedos tropezando y enganchandose con las cuerdas. Pero intuyo en el que conoce el instrumento, que lo ha tocado toda su vida, veo en el el oficio de musico, curtido en antros y tugurios repletos de viejos lobos de mar borrachos de - Ron? - y cantando melodias tristes de amores imposibles, tonadas que hablan de la dureza de los oficios, de la dureza del mar, de la nostalgia y la melancolia del hogar lejano, de emigrantes e inmigrantes. Agarro por un momento la guitarra y le canto Guantanamera y Besame mucho, y me escucha atentamente aunque con la vista perdida. Me acuerdo de mis abuelos, difuntos o no, aunque si, especialmente de los que ya no estan entre nosotros, arriba en el cielo, el mismo cielo en el que subieron desde muy lejos de aqui pero el mismo cielo al fin y al cabo, el cielo, el Cielo, cielo, cielo repleto de angelitos negros y de escaleras largas para subir hasta el y de estrellas celosas. Y - cielos - ellos tan cerca y yo tan lejos, yo aqui tan lejos pero tan cerca, cantando viejas canciones para un corazon lleno de alcohol y una memoria ablandada por el tiempo, estancada en sus viejos recuerdos y sus buenos tiempos, cantando para mis abuelos, para todos, difuntos o no. Pero esta noche especialmente para los que ya no estan entre nosotros.
La struttura di bamboo e’ usata attualmente da Survivor Francia o un programma francese del genere. Noi di Triptales non abbiamo avuto il fegato di saltare dai 15 metri, abbiamo bisogno di allenamento.
Sabang, Port Barton, el Nido by banka, una specie di trimarano spartanissimo in legno e bamboo simbolo delle Filippine. La prima tappa discreta, la seconda memorabile: 5h di navigazione a vista di cui 3 dopo il tramonto. Solo noi due a parte il giovane equipaggio, onde e litri d’acqua che ci bagnavano i volti, un miliardo di stelle senza Luna lassu’, 2 scie spettacolari di plancton luminoso ai nostri lati. Piu’ che una barca sembrava una nave spaziale diretta chissa’ dove. Per un momento mi chiesi: ” e se questo catorcio affonda?”. Non sono domande da fare di notte, senza luci, senza radio e con il mare mosso.
El Nido e il Bacuit Arcipelago sono semplicemente il posto piu’ bello che abbia mai visto, tanto per ripetermi. Questo si dice era il luogo preferito da Jacques Cousteau, uno che di mare ne aveva visto abbastanza. Oggi ho toccato il punto piu’ alto del viaggio scendendo a 30 metri sott’acqua assieme a Klaus, danese e Paul, californiano, e al dive master filippino, Boy, gran istruttore.
Playas idilicas, mundos submarinos, sonrisas y ritmos de vida mezzo tempo. Cada paisaje, cada decorado de pelicula, el canto de los gallos a la manyana, los perros aullando a la luna, el sonido de los peces cuando comen el coral, el rumor de las olas cuando rompen en la costa. Cantos de sirena, sonidos de ballenas. Miranos entrar en el agua, triunfantes, jovenes y llenos de vida. Cada brazada que damos, con nuestras gafas de buceo, descubriendo este o alquel nuevo tipo de pez. El Sol nos abrasa con sus rayos pero no nos importa, somos invencibles, estamos en un suenyo que es de todos y es de nadie. No. Es nuestro suenyo, somos sus propietarios y hacemos de el lo que queremos. Atemporales, flotando en el mar, viajando de un sitio para otro. Viajamos, en el espacio y en nuestras cabezas tambien.
De Port Barton a El Nido, oscurece y los Dioses salpican, una vez mas, el firmamento de estrellas. El bote separa las aguas y la luminiscencia del placton salpica, una vez mas, el oceano de estrellas. Innumerables mundos que explotan y se expanden, en segundos, en microsegundos. Cielo y tierra parecen espejos que se reflejan a si mismos, uno no podria decir cual es cual. En el horizonte aparecen unas luces que parpadean. Son pescadores de calamar, con sus focos apuntando el fondo, para atraer la caza. En un momento estamos enmedio de cientos de ellos, como si de una fiesta en medio de la nada se tratara. Me estiro en horizontal y miro al cielo. No se nada de constelaciones, pero puedo dibujar mis propias formas uniendo los puntos.El carro, Escorpio, Casiopea, Star Wars, Yoda y Darth Vader. Los marineros que nos guian estan calentando cafe en un fuego que baila con furia, alimentado por la gasolina que lo ha hecho prender, azotado por la brisa marina. Avanzamos velozmente hacia El Nido, otro remoto lugar en las vidas de la gente que conocemos, tan lejos para ellos, tan cercano para nosotros. Somos aventureros, somos lobos de mar, somos Magallanes, Ahab persiguiendo a Moby Dick, Cook a punto de desembarcar en Sidney, libertadores, heroes filipinos luchando contra los putos invasores espanyoles. O mejor martires, almas en pena, embarcados en el bote de Caronte, directos al infierno, la propina en mano. Si, traemos la propina, sin ella no hay viaje, sin ella el barquero no nos cruza hasta el otro lado. el Can Cerbero nos espera en El Nido, un perro y muchas cabezas (cuantas eran, tres? cuatro?).
Joder, suena el The Wall de Pink Floyd, la novena de Beethoven, el Requiem de Mozart, Bohemian Rapsody de Queen, la cavalgata de las Valquirias. Y si chocamos contra una roca, se rompe el barco y nos hundimos? No llevamos radio, no llevamos bengalas de socorro, no llevamos ni siquiera una puta luz. Pero somos invencibles, nada nos puede salir mal esta noche, los Dioses nos han salpicado de estrellas, el placton brilla para nosotros. Es nuestro suenyo, nuestra pelicula. A la americana, final feliz. El Nido aparece a lo lejos, el faro de Alejandria, FinisTerre. Mas alla se acaba el mundo, mas alla no hay nada, el agua cae hacia abajo, como un plato que rebosa agua, una gigantesca cascada que desciende en un abismo. Quiza cayeramos y nos dieramos la vuelta, el mundo al reves, o quiza aparecieramos de nuevo en el lado opuesto del plato. Saludos, Copernico, Kiplin, Galileo. Al fin y al cabo la tierra no es redonda, la tierra es solo el trozo que conocemos. Si cae un arbol en medio del bosque y nadie lo oye… A quien conyo le importa? Solo importa seguir avanzando, siguiendo el rastro de la ballena blanca, a la caza del monstruo.
No pararemos hasta encontrarla y derramar su sangre y que los tiburones tengan su festin. No hay nada mas, es nuestro unico destino, porque hemos hecho un pacto con el diablo.
Es frustrantemente perfecto, aburrido, el suenyo de toda mujer casada por dinero, la pesadilla del rebelde, como los narcoticos y las sesiones de terapia y los horarios estrictos de television o patio para los pacientes de un sanatorio mental. Soy McMurphy y camino por el paseo que lleva de Bondi beach a Tamarama beach, me cruzo con la enfermera Ratched, alli Martini tumbado en la arena, jugando al Monopoly con Harding y Sefelt…