Ayer, intentando descubrir por Internet cómo se llama el grupo que cantaba una de las canciones que más pinchaban en New Zealand (sigo sin conseguir averiguarlo, por no saber no me se ni lo que decía la letra), se me ocurrió hacer una lista al estilo francesco Hits de las canciones más significativas de nuestro viaje. Y son:
Volare - Gipsy Kings: sobre todo en nuestros inicios por Asia, donde la música occidental no se escucha, respaldados con sólo un reproductor MP3 de 512Mb, una de nuestras canciones preferidas para marcar, en un momento dado, nuestro sello “latino”… Je.
Wonderful tonight - Eric Clapton: En Filipinas y Fiji, esta canción era, es y será parte del repertorio de aquellos músicos autodidactas que tocan en bares vacíos temas clásicos del pop-rock.
O sole mio - Los tres tenores: una banda sonora perfecta para el apogeo de tantas y tantas puestas de Sol, desde la perfecta bola de fuego submergiéndose en el mar Arábigo en las playas de Goa, pasando por la luz omnisciente en el cielo polucionado de Manila, o las dramáticas salpicaduras de nubes en un lienzo rojo y violeta de Fiji, Cook Islands o Belize. Update:Unas horas después de escribir este post, una noticia trágica: facelle Luciano Pavarotti
Azzurro - Adriano Celentano: Viajar con italianos es lo que tiene. Me salvé porque no conocía nada de Vasco Rossi, pero con Celentano no tuve más remedio. Mi guitarra malaya la repitió una y otra vez.
Hotel California - Eagles: curiosamente, uno de los grupos más populares en el sudeste asiático. Versión reggae incluida, y con un acompañamiento rítmico perfecto para el músico ambulante, la sección de congas y bongos que le dan al tema sabor tropical.
Money - Easy Star All Stars: descubrí a estos tipos en el mercado Chatuchak de Bangkok, en la tienda de un hippie thai que vendía merchandising pro fumeta y rastafari. Money es la versión del tema de Pink Floyd sacado de su disco The Dark Side of the Moon. Ellos rehicieron este disco en estilo Dub, y lo titularon The Dub Side of the Moon.
Light My Fire - José Feliciano: particularmente me recuerda la fiesta que nos montamos en casa de un amigo de Kerry de Melbourne, un chiflado que no paraba de fumar marihuana y reír. Este tema nos dejó a todos en un estado de trance, después de haber estado haciendo el burro durante un buen rato.
Black Magic Woman - Santana: Nunca olvidaré al que apodamos “el Santana de El Nido”, Palawan, Filipinas. Tocando la guitarra con el pañuelo en la cabeza, a lo Santana. Con él y con el resto de la banda estuve tocando el bajo varias noches. Me invitaban a cerveza y ron, y hacíamos versiones.
No Woman, No Cry - Bob Marley: El artista más universal, seguramente. Harto acabé de escucharlo en cualquier sitio donde hubiera playa, ambiente relajado, bongs, rastas, cojines en esterillas y puestas de Sol.
Bula song - Artista desconocido: en Fiji todo está pensado para que el turista esté de buen rollo. Cuando llegas a una isla con el ferry, las lanchas de los diferentes resorts se acercan hasta el barco y se llevan a los huéspedes de vuelta a tierra firme. Al acercarse a la playa para desembarcar, un grupo de fijianos del resort cantan el Bula Song, mientras tocan la guitarra y dan palmas. Lo mismo sucede cuando la lancha parte de nuevo con otros huéspedes que ya se van. La palabra “bula” se usa indistintamente para decir “hola” y “adiós” en Fiji.
Narcocorridos - Varios Artistas: en Mexico las rancheras y derivados nunca pasan de moda, es más, parece que cada vez crezca más su popularidad. Escuchar un narcocorrido en una camioneta mientras lees el periódico con los sucesos del día es una experiencia religiosa, ya lo dijo Enrique Iglesias. La temática de estos particulares corridos es fácil de deducir.
Ha sido, hasta la fecha, la experiencia de nuestras vidas. Desde nuestros comienzos en India, llenos de ingenua felicidad, temor a lo desconocido y ansia por conocerlo, parias en un mundo que, siendo también el nuestro, nos era tan extraño. Pasando por el ecuador del viaje, a medio camino de vuelta al principio, del hemisferio norte al hemisferio sur y feliz encuentro con Diego, de ser dos llegamos a ser tres, pero no en discordia. Hasta nuestros respectivos finales, en los que Francesco y yo nos despedíamos emotivamente en el aeropuerto de Los Angeles, yo para otro feliz reencuentro en Mexico y él para un peculiar periplo por USA.
Como colofón a esta experiencia, y premio para el que adivine de qué pelicula está sacada esta quote…
I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched C-beams glitter in the dark near the Tannhauser gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die.
Renovarse o morir
Triptales ha sido, a pequeña escala, todo un éxito. Es por ello que lo que comenzó como un blog de viajes va a continuar como una herramienta de blogging mltiidioma. Francesco y yo debemos reunirnos en estos próximos días para acabar de concretar el futuro de este blog, pero, para empezar, estaríamos encantados de que nos comentárais, en este post, o en siguientes, vuestras propuestas, ideas, etc.
Il Guatemala mi sorprende con la sua meravigliosa gente, i suoi vulcani, la sua estrema povertà, la sua dignità, il suo terzomondismo e pressapochismo disperante, i suoi bambini che lavorano, i suoi politici usciti da un bar di periferia.
Siamo a San Pedro, paesino con 9 chiese (7 evangeliche, 2 cattoliche) e nessun ospedale, sul lago Atitlan, secondo Huxley il lago più bello del mondo, circondato da vulcani e tradizionali villaggi maya. Anche qui troviamo Italians fuoriusciti dal sistema da qualche tempo. Cosa spinge un milanese a lasciare tutto e a trasferirsi in un paese del terzo mondo devastato da 30 anni di guerra civile? E non sto parlando di volontari di NGO. A dire il vero qui ci sono tante altre piccole comunità di fuoriusciti europei e israeliani. Abbiamo conversato con un triestino che fa l’elettricista per 120 quetzales al giorno (circa 12 euro), un romano giramondo con la sua tavola calda da 6 anni, un toscano che gestisce una pensione e vivacchia con l’assegno mensile per un infortunio alla mano accaduto durante i duri anni in fabbrica. Tante storie diverse di gente che con coraggio ha detto basta e ha voluto cambiare vita. Persone che mi hanno dato un’ulteriore spinta per fare quello che voglio fare al mio imminente ritorno.
Il Guatemala é un paese con tanti ma tanti problemi seri: sicurezza, sanitá, educazione. Ogni giorno torna un aereo carico di clandestini espulsi dagli Stati Uniti o dall’Europa. Morti violente e continue sono la quotidianitá. I bus locali cadono nei burroni con regolaritá impressionante, troppo carichi, troppo veloci, troppo vecchi. Le elezioni politiche sono fra 2 mesi e tutti ma veramente tutti i paesini sono imbrattati e infettati da slogan populisti e cartelloni dai colori vivaci. Mi porto dietro da qualche giorno una debolezza fisica che conosco bene (Laos, 7 mesi fa). Quando si va al ristorante é sempre una sorpresa ricevere le pietanze sempre diverse da quelle ordinate. Come in tanti disastrati paesi del terzo mondo, quello che manca é la professionalitá in tutti i settori.
Il Guatemala entra sicuramente tra gli higlightsdel viaggio. Vi invito a visitare questo paese che tocca lo spirito ed e´uno spettacolo da fotografare.
Penso di trascorrere a Xela gli ultimi giorni che restano prima della folle corsa verso Cancun per salire sull’aereo che mi porterà a Los Angeles per la terza volta in 3 mesi.
Il Belize è un piccolo paese affacciato sul mar dei Caraibi, 250.000 abitanti mescolati tra Maya, inglesi, scozzesi, schiavi africani, mestizos, menoniti tedeschi, garifunas, cinesi, bengalesi, indiani…
Mi trovo a Caye Caulker, un’isoletta lungo la seconda barriera di corallo più lunga al mondo.
Turismo in grandissima parte americano, di quegli americani speciali degli stati centrali, dei fanatici religiosi, degli arrogantelli da cinema di Hollywood.
Altro curioso e tristissimo animale turistico che bazzica il posto é l’italiano in cerca di pala, cocainomane, grande conoscitore del Sud del Messico e del Centro America, dove la cocaina si trova quasi anche al supermercato. Italiani brava gente.
Ci hanno offerto -ma dovrei dire mi hanno offerto, perchè ho una speciale calamita per attirare i camellos- droghe in tutti i paesi del mondo, dal Viagra per le strade di Manila all’eroina pura di Pnom Penh. Ma su questo tema dedicheró un capitolo a parte in un libro ispirato liberamente a questo viaggio.
Zamunda, il barista del baretto più famoso dell’isola mi parla del proprietario, Mr Arizona, un gigante che gira tutto il giorno in caddie, quel macinino che si usa per muoversi sui campi da golf. Mi trovo ancora una volta dentro ad un film. Figlio di una famiglia che vende succhi di frutta a livello nazionale, questo signore possiede metà dell’isola e i 1000 paesani sono un po’ come i suoi servi della gleba. Arrogance vive assieme a due ragazze belizeñas, quelle due che avevo scambiato per prostitute un paio di sere fa.
Zamunda mi dice infine che riceve vibrazioni negative da questo personaggio. Condivido.
Ras Milan, alias Marlon, è un rastafari di mezza età che vende artigianato locale, belizeño, rastafari. Pipette, ritratti di Bob Marley fatti male, insomma le solite cazzate. Ras Milan nei tempi morti, frequenti visti i ritmi dell’isola e il suo motto “Go Slow”, vende ganja dalla qualità garantita dalla sua agenzia di certificazione.
L’uomo dai mille rasta mi confessa che la donna bianca con il banco di fronte al suo è una tedesca che vende “mexican shit” ai turisti che “non capiscono nulla”. Questa tedesca hippie-capitalista vive in Messico e vende una ventina di collane di pietra semipreziose a 100 dollari del Belize ciascuna (2 dollari del Belize equivalgono a 1 dollaro americano, così il turista non deve nemmeno sforzarsi a calcolare il cambio?!). Come nel caso del bar, il denaro passa da turisti del primo mondo ad ex turisti, ora ritirati e/o con attività più o meno legali nel paese. I soldi volano di mano bianca in bianca mano. Ras Milan vive di turismo (come il resto di Caye Caulker) però mi dice che a volte manderebbe tutti al diavolo.
Rispetto al turismo organizzato, quello all inclusivee prepagato, il tipo di viaggio indipendente supporta meglio le comunità locali, perchè, nonostante si spenda in genere meno, si riparte il denaro su un numero più grande di persone (l’albergatore, il ristoratore, il taxista, il barista, il tuc tuc, ecc.)
Roberto ha un banco di braccialetti abbastanza originali che produce lui stesso sulla strada. Gli attori della strada mi hanno sempre affascinato con il loro modo di intendere e vivere la vita, ad alta definizione, nel bene e nel male, forse perchè in una vita passata ero uno di loro? Forse perchè lo diventerò? Roberto è un belizeño di origine africana che parla benissimo italiano con accento emiliano avendo vissuto 2 anni tra Reggio Emilia e Bologna. Sposato, ma già separato, con una giovane di una ricca famiglia di benzinai. Roberto mi dice che Ras Milan rompe i coglioni a tutti, che dovrebbe pensare al suo business che non funziona, che tutti sono professionisti e si guadagnano duro da vivere. Roberto mi confessa anche che tutti i suoi risparmi sono in mano dell’ex moglie italiana e che lui vuole vivere in Belize, il suo paese.
Con Ras Calinga (secondo nome dedicato ad un guerriero congolese che lottava contro i belgi senza l’uso di armi da fuoco) ho il dialogo più interessante. Questo Rastafari di oltre 40 anni si sta scegliendo il nome in questo periodo: vuole dare un suo nome alla propria identità, un gesto di estrema consapevolezza di sè. Calinga mi spiega gli sbagli della classe politica del Belize e dei problemi storici con il Guatemala e l’Inghilterra. In Belize manca l’informazione e la cultura, mi dice seriamente, basta vedere il prezzo di Internet e dei libri, molto più alto che la media. Calinga sa degli altri paesi ciò che i turisti gli dicono, spesso niente perchè i turisti vengono qui per il mare, i pesci, il tramonto e coi locali non vanno oltre la domanda “quanto costa?”
Perchè i governatori vogliono mantenere il paese chiuso e fermo, arretrato, se non per controllarlo meglio e poter manipolare la gente? In questi giorni leggevo di una legge che favorisce ed incoraggia con il rilascio del passaporto e agevolazioni fiscali l’arrivo e la permanenza di “retired people”, pensionati, che con qualche decina di migliaia di dollari possono comprarsi pezzi di foresta e costa vergine caraibica. Quasi tutti gli stati tropicali che ho visitato in questo viaggio (India, Tailandia, Laos, Cambodia, Vietnam, Filippine, Australia, Fiji, Cook, Messico) proibiscono questa pratica di shopping per salvaguardare gli interessi del proprio paese, della propria terra. Perchè il Belize approva questa legge se non per interessi particolari di qualche ministro o politicuccio? Caro Ras, non siete i soli in questo mondo.
In soli 4 giorni conosco il nome e frammenti di vita di tante persone, alcune tristi altre interessanti. A volte non sono la stessa cosa?
Ras Creek è colui che ha “inventato” i tour sulla barriera corallina di Caye Caulker, rispettato e conosciuto da tutti, un vero biologo marino rastafari. Creek mi insegna a nuotare e ad abbracciare le sting rays, meravigliose e strane creature che volano nell’acqua con un’eleganza che emoziona.
Dopo circa 2 settimane, Diego ed io riprendiamo il viaggio insieme. Direzione Guatemala con sosta un po’ senza senso a San Ignacio, paesino dell’interiore del Belize, quasi terzo mondo, dove abbiamo trovato anche qui un italiano e il suo ristorantino e famiglia. Storie da fantascienza.
In questo momento ci troviamo a Livingstone, afosissimo paesino sull’Atlantico raggiungibile solo via barca, seconda tappa del nostro periplo del Guatemala. Il paese ci piace, la gente è socievole e simpatica e raramente ci fa perdere la pazienza. Spesso il Guatemala mi ricorda il casino e la sporcizia e l’umanità dell’India. Chiudo il collegamento, a voi Europa.
Es frustrantemente perfecto, aburrido, el suenyo de toda mujer casada por dinero, la pesadilla del rebelde, como los narcoticos y las sesiones de terapia y los horarios estrictos de television o patio para los pacientes de un sanatorio mental. Soy McMurphy y camino por el paseo que lleva de Bondi beach a Tamarama beach, me cruzo con la enfermera Ratched, alli Martini tumbado en la arena, jugando al Monopoly con Harding y Sefelt…