Testigos mudos de la historia del mundo, las montanyas que emergieron monumentalmente hace ya mucho tiempo son anfitrionas de primer orden en el devenir ciclico del agua. Caldo primigenio. Sequias e inundaciones. El temible fuego se rinde inexorablemente a sus pies, se extingue. Su reino se extiende hasta dominar la mayor parte de la superficie del planeta, erosionando, creando nuevas formas, espejos en los que mirarse, bautismos de hidrogeno y oxigeno, un copo de nieve cae en la manga de mi chaqueta y observo su estructura molecular en forma de estrella. Una vez en un tiempo incognoscible tambien forme parte de las estrellas, como este copo, como esta montanya que, junto a mi, permanece muda, y observamos como el astro rey forma las nubes que se acercan hasta nuestra vera para llorar sus penas y derramar sus lagrimas. Vida por vivir.
Es frustrantemente perfecto, aburrido, el suenyo de toda mujer casada por dinero, la pesadilla del rebelde, como los narcoticos y las sesiones de terapia y los horarios estrictos de television o patio para los pacientes de un sanatorio mental. Soy McMurphy y camino por el paseo que lleva de Bondi beach a Tamarama beach, me cruzo con la enfermera Ratched, alli Martini tumbado en la arena, jugando al Monopoly con Harding y Sefelt…