Retorno a Chiapas, ultima parada antes de llegar de nuevo al DF. Palenque, yacimiento arquelologico Maya al estilo Tikal en Guatemala, ruinas en medio de la selva mesoamericana, vegetacion exhuberante.
El pueblo de Palenque no tiene nada que visitar, pero acertamos con el hostal, impecable. Por la mañana tomamos una camioneta que nos lleva hasta el yacimiento, a pocos kilometros. Pagamos dos tarifas, una por entrar en la reserva natural y otra por entrar en las ruinas. En la entrada, como siempre, los guias se ofrecen para visitas.
El sitio no es muy grande, se puede recorrer en un par de horas. Pero los monumentos estan en buen estado, y la naturaleza que lo rodea les da un toque monumental. El verde aprisiona al gris de las piedras, monopoliza la paleta, el espectro. Los rayos solares, que se filtran entre las copas de los arboles, resaltan las zonas donde inciden, producen sombras, añaden profundidad al paisaje, sobreexponen de luz, ocultan, descubren.
Casi mas divertido que las ruinas, observamos plantas que nos son extrañas, pequeños bichos como arañas o libelulas, arboles altisimos en flor, indolentemente salpicando de rojo el paisaje. Completamente profanos en ciencias naturales de esta selva, perseguimos iguanas de cresta punk, lagartos de carrera comica, lagartijas de cola purpura. El tiempo y el moho ha dibujado en cada rindon de las edificaciones cuadros abstractos, dignos de colgar en museos de arte contemporaneo. Los pajaros y murcielagos han hecho lo mismo en los suelos, a base de excrementos blanquecinos.
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Dejamos Palenque rumbo a Mexico D.F, para agotar nuestros ultimos cartuchos antes de partir para Europa, Barcelona.
Un crimen lo que esta pasando en Yucatan. Un error que ya cometimos en Catalunya con la destruccion del litoral mediterraneo a base de hoteles, gestion incontrolada de los pueblos costeros, turismo de tercera regional, tiendas de souvenirs horteras. Playa del Carmen es un lugar de aquellos que yo les llamos Port Aventura, parques tematicos de carton piedra, donde el turista es una billetera con patas, donde la amabilidad es de postin. Una playa estupenda pero abarrotada de hamacas, de propiedades privadas, de complejos hoteleros de construcciones megalomanas. Motos de agua, catamaranes, ferries a la isla de Cozumel. Los precios por las nubes, alojamiento, comida, bebida, todo aqui se paga, hasta los servicios publicos. El problema es que siempre hay quien lo pague, gringo o no, asi que se sigue la ley del si no te gusta, es tu problema, deja paso al siguiente.
Llegamos de noche, lloviendo a cantaros, y despues de dar un par de vueltas reconocemos nuestra derrota, es ya mas de la una de la madrugada, y acabamos en una pension de mala muerte, con el precio mas reducido que podemos encontrar. El obeso cancerbero que nos da la llave y nos cobra, se toma con humor negro nuestras protestas por los precios de la zona - estan en el sitio mas bonito del mundo, y eso se paga - dice, no se si con ironia. El pobre diablo no ha visto mucho mundo, supongo.
Por la mañana, llueve. Y si estas en un sitio de playa, donde la unica atraccion es la playa, y llueve, entonces es una mierda. Cierto que hay mas cosas que hacer, como ir a visitar los cenotes, pero casi que pagar por cualquier cosa en Yucatan es como aliarse con el enemigo, por eso decidimos tomar el autobus nocturno hacia Palenque.
Almorzamos en un bar de comida desagradable, a la par que barato. Tomamos un expresso en otro chiringo, aguachirri. Bajamos hasta la playa ilusionados porque el Sol ha salido, pero nuestra ilusion se desvanece al cabo de una hora, los negros nubarrones vuelven a jodernos el plan, a mi y a todos los bañistas. Paseamos por la calle peatonal, llamada quinta avenida, cae el diluvio, nos refugiamos en un restaurante de decoracion mexicano-kitsch, cerveza Sol para mi y Sprite para Maca. Fuera, un par de policias vestidos de Jaimito, pantalones cortos y gorras, parecen un par de nerds. Los carteles estan todos en ingles, los gringos se compran gorros de mexicano y ponchos, y se hacen fotos con iguanas vivas que sostienen en las manos con una sonrisa. El concepto cuñao que acuñamos aqui en Triptales Francesco y yo para el mundo mundial hace ya casi ocho meses, alcanza su maximo exponente aqui.
Llegamos hasta el final del paseo, volvemos por la playa. Solo queda el recuerdo de lo que en su tiempo fue un paraiso de postal. Carteles prohibiendo el paso a zonas privadas, inmensos bungalows de techos altos hechos de palmera seca, pintados de rosa o verde limon. Cenamos en un restaurante español, bocadillo de lomo, ensalada. Hablamos y vemos pasar a todo el pijerio local, niños de papa mexicano con pinta de no haber acabado ni la secundaria. Otro aguacero acaba de inundar las calles, que no pueden drenar el agua porque no hay cloacas.
Recogemos nuestro equipaje de la consigna de la estacion de autobuses, cincuenta pesos, casi cuatro euros por ocupar un cajon de metro por metro y medio durante unas horas. Vamos hasta la terminal nueva y salimos, rumbo a Palenque.
Rituales ancestrales, sincretismo con las antiguas creencias pre-hispanicas y el catolicismo de los conquistadores de piel blanca y pelo en la cara. Vestidos de llamativos colores, cabello negro en trenza e infante colgado a la espalda de un fardo, lenguajes y dialectos antiguos. Rebelion, revolucion, orgullo de pertenecer a un pueblo que se ha resistido siempre a ser colonizado. Los pueblos indigenas mayas, de facciones toscas, como talladas en piedra o madera, la piel oscura y los ojos de un negro profundo, como un oceano de petroleo, del mismo petroleo que las multinacionales extraen de aqui, de Chiapas.
Llegamos San Cristobal de las Casas despues de viajar toda la noche en autobus. Una vez mas, caigo en la trampa del turista con los sentidos anquilosados por el largo viaje y nos cobran veinte pesos por una carrera de taxi de apenas unos minutos hasta el zocalo. Nunca se esta cien por cien libre de scams. Tomamos un cafe casi decente y nos encaminamos a buscar alojamiento. Tenemos suerte, conseguimos una habitacion en un hotel con mucho encanto, limpio y tranquilo, por menos de la mitad de los precios habituales de la ciudad. La baja ocupacion por estar en temporada baja, supongo.
Aqui uno debe perderse por las calles, caminar y caminar pero eso si, sin prisa. Porque las prisas solo provocan que todo se difumine, que la experiencia no imprima nada en la imprenta de la memoria y el recuerdo. San Cristobal esta hecho de pequeñas cosas, de rincones, de contrastes de colores, de forja en las ventanas, de esquinas solitarias, de los nombres de las tiendas y los comercios, de las pintadas revolucionarias y politicas en las fachadas de las casas, de sus iglesias desgastadas, de su mercado…
El segundo dia visitamos el Museo de la medicina Maya y quedamos flipados con el tema de los partos, del uso de hierbas y plantas para curaciones, de las velas. Una mezcla de ritos y conocimiento de los poderes curativos de la madre Naturaleza. En un video se muestra como es un parto, como se coloca la madre de rodillas frente al padre, como la partera reza antes de sacar al crio, como lo limpia con aguas y tambien con un huevo, como revisa la placenta y como la entierran en el suelo de la casa, entera. Dependiendo de si desean un niño o una niña, la placenta se entierra boca arriba o boca abajo. O al reves.
A la mañana siguiente nos levantamos bien temprano y partimos hacia Cuauhtemoc, una frontera con Guatemala. Al cabo de tres horas llegamos y sellamos nuestros pasaportes, tomamos un taxi colectivo compartido con dos mujeres indigenas que nos lleva hasta La Mesilla, ya en Guatemala.
Llegamos a la ciudad de Oaxaca, capital de la provincia con el mismo nombre, y lo primero que hacemos despues de dejar la estacion de autobuses es apaciguar nuestra hambre con los omnipresentes tacos. Buena onda con unos chavales que trabajan como ingenieros de sonido e iluminacion, hablamos con ellos de musica, de graffitis, intercambiamos emails, nos pagan la cuenta. Buen recibimiento, y van dos.
El centro es calcado al de Puebla, el zocalo como punto neuralgico que ramifica todas las calles, en posicion cuadriculada en el mapa. Desayunamos fuerte, a la mexicana, y luego deambulamos por los rincones coloristas, apacibles y soleados de la ciudad, sus patios interiores, sus tiendas de souvenirs con munyecos macabros para el dia de los muertos. Los mexicanos tienen un gran sentido del humor para tratar el tema de la dama de la guadaña.
En la plaza del ex-convento de Santo Domingo una ninya nos quiere vender pulseras a cinco pesos. Andrea, de unos seis anyos, que vive a una hora de camino del centro de la ciudad. Timida, habla con un hilo de voz casi imperceptible, le compramos un par de pulseras a recomendacion suya de las que nos combinan. Despues visitamos el ex-convento, convertido en museo antropologico e historico del arte y la cultura de la region. Un recorrido largo y tedioso por los utensilios de los primeros habitantes de mesoamerica, el tesoro de la tumba numero siete de Monte Alban… Al atardecer nos sentamos en la terraza de uno de los cafes restaurante del zocalo, y volvemos a encontrarnos con Andrea. Le invitamos a cenar y charlamos mas con ella, mientras se come una sopa de verduras y una coca-cola. Macarena le pregunta cosas con su genial mano izquierda para los niños. Sus padres separados, sus numerosos hermanos y hermanas. Le hago bromas con los cacahuetes que nos han colocado para picar, y se rie, una y otra vez. Y luego se va, porque su casa queda lejos y vuelve sola, caminando cuesta arriba por el cerro.
Al dia siguiente nos levantamos y tomamos un autobus hasta Monte Alban, un conjunto arqueologico de la epoca de los Zapotecas. Hace calor, pero no mucho. Al llegar, un viejo desdentado se nos ofrece para guia, le decimos que no, tenemos 3 horas para estar en el sitio y todavia no sabemos si sera suficiente. Al cabo de la visita nos sobra tiempo, asi que nos acercamos hasta la cafeteria y menos mal, porque se pone a llover a cantaros, un aguacero que agarra desprevenidos a muchos todavia en la otra punta del complejo, que llegan banyados. En el autobus de vuelta tambien viaja el viejo, al que otros locales le hacen broma - te banyaste viejo! solo le falto el jabon! de esta no te salvas viejo cascarero! - y el les respondia con igual sarcasmo - miralos, ahi va el negro del africa, el hermano del chacal - un duelo muy comico, nos meamos de la risa. El gran sentido del humor mexicano para con la muerte.
Despues de probar mi paciencia con el recepcionista del hotel para que me reservara dos billetes de autobus para Puerto Angel, en la costa del pacifico, salimos un rato por la noche, a tomar. Cerveza Indio, chupitos de mezcal, y una banda amateur del lugar versionando temas de Heroes del silencio, entre otros. La juventud en la plaza de Santo Domingo es tranquila, no hay bullicio ni gritos. Visten bien, parecen de clase media-alta.
Y llegamos a Puerto Angel, despues de un viaje de 6 horas por la sierra llena de curvas sinuosas. Macarena se marea y vomita por dos veces, a duo con otra viejita que tambien se pone mala. Nos alojamos en una casa de huespedes bastante cutre y cuando nos disponemos a asaltar la playa me doy cuenta de que he perdido el banyador en algun lugar, probablemente me lo deje en D.F, pero no estoy seguro, joder, me toca comprar pues otro en un chiringo de una piranya abusona que sabe que las pocas tiendas estan cerradas porque es domingo y joder, el banyador es bastante feo pero no me queda otra.
Nos sentamos a comer, camaron al ajo, filete de pescado empanado, jugos de frutas. Nos acercamos hasta otra playa, mas pequenya, con algunos restaurantes a nivel de arena. Alli nos ofrecen tours organizados en barco para ir a ver tortugas, hacer snorkeling. Hablo con algunos figuras del lugar, pescadores que fuman marihuana en sus ratos libres y que se sacan un suculento sobresueldo con los tours, excesivos en su precio. Por la noche reservamos los dos dias siguientes en un hotel mas decente, con piscina y todo.
Pasamos los dias tostandonos al sol, visitando los pueblos cercanos - Zipolite, Mazunte y su museo de la tortuga - hablando con la gente, cenando solos frente al mar, no hay casi turistas, todas las playas para nosotros. Nos movemos con colectivos (taxis compartidos) o camionetas (los clasicos pick-ups tuneados para llevar pasaje), hablamos con la gente, campesinos, vendedores de artesanias, collares y pulseras. Por la radio escuchamos el parte meteorologico, quince ciclones se avecinan, de los cuales algunos acabaran como tormentas tropicales o huracanes incluso. Uno de los encargados del hotel La Cabanya nos cuenta como hace diez anyos dos huracanes arrasaron con todo en el pueblo, levantando las casas de madera o adobe, haciendo volar a las gallinas o los perros, pelando la tierra de vegetacion, obligando a la gente a refugiarse en escuelas y edificios solidos.
Y finalmente salimos para San Cristobal de las Casas, en la famosa region de Chiapas, donde nacio el EZLN
Desde DVD’s piratas a fruta y verduras, los pueblos indigenas de la region comercian en su idioma propio, vestidos con sus propias indumentarias… La cultura prehispanica sigue viva en Chiapas.
Es frustrantemente perfecto, aburrido, el suenyo de toda mujer casada por dinero, la pesadilla del rebelde, como los narcoticos y las sesiones de terapia y los horarios estrictos de television o patio para los pacientes de un sanatorio mental. Soy McMurphy y camino por el paseo que lleva de Bondi beach a Tamarama beach, me cruzo con la enfermera Ratched, alli Martini tumbado en la arena, jugando al Monopoly con Harding y Sefelt…